El hermoso país de geografía larga y angosta, aún mantiene en su memoria, el periodo negro que vivió durante los años dictatoriales, mantiene en su retina todo los excesos cometidos contra su población, es más, aún perduran los aprendices de gángsteres, que continuaron las enseñanzas de sus criminales predecesores y hoy tenemos lo que nos muestra la prensa oficial, robo indiscriminado de dinero al estado chileno (caso Penta)( caso Dávalos) por recordar algunos y muchos otros que se consumen a fuego lento, (caso de farmacias que se coluden para cobrar desmedidamente a los enfermos) asesinatos que se cometen y en donde los culpables son cubiertos por políticos para no ser condenados como cualquier ciudadano (caso atropello Larrain hijo). Podríamos llenar páginas y páginas con hechos como estos que acabo de mencionar, pero creo que es tiempo perdido.
En
el Chile de hoy se está investigando un nuevo caso de corrupción,
pero de corrupción con mayúscula y se llama "Caso Penta".
El caso en cuestión está levantando una polvareda de proporciones y
está desenmascarando a muchos señores de cuello y corbata (no es
novedad), pero en este caso, los involucrados pertenecen a la UDI,
partido político de derecha que se abanderizo con el abominable
dictadorzuelo chileno.
El
caso Penta es la mercantilización y robo de todas las esferas
públicas y privadas. Retrocediendo en el calendario, encontramos el
comienzo de el período negro de la dictadura que asoló Chile, fecha
en la que ocurrieron los mayores escándalos de corrupción, cuando
las políticas económicas de esa funesta etapa era dirigida por los
Chicago boy, (energúmenos economistas que solo miran por el
enriquecimiento de los poderosos) y del que el dictador era un
admirador.
Ahora
bien, y como dice el refrán; "de esos polvos, estos lodos",
no podemos olvidar que hace algunos años atrás, el dictador muy
suelto de cuerpo, entregó a su entonces yerno Julio Ponce Leroy, el
proceso de privatización de la Soquimich y de la cual el susodicho
se apodero y amasó una gran fortuna. Así como esto, hoy tenemos el
caso Penta, donde se han utilizado las mismas artimañas que en el
caso anterior, pero en esta ocasión los beneficiados son los
incondicionales sre. de la UDI.
Lo
curioso de esta acción, es que los implicados al no poder ejercitar
las otroras acciones criminales como el asesinato, el soborno, la
tortura y otros tantos delitos, que duele el solo hecho de
mencionarlas, han buscado la alternativa para desvalijar las arcas
del gobierno. Hoy día los sres de cuello y corbata, que representan
a la oligarquia y a los poderes fácticos, obtienen los mismos
beneficios del pasado, utilizando conceptos como la corrupción, o el
saqueo a las arcas fiscales, como es el caso del Servicio de
impuestos internos (SII).
Las
aristas del caso Penta ha hecho que algunos de los implicados esten
formalizados por entregar comprobantes falsos por trabajos no
realizados, la fiscalia ha dado nombres de varios politicos, entre
ellos, parlamentarios y algunas ex autoridades. Con este sistema los
mandamases de la UDI, lograban afianzar a sus candidatos preferidos y
obtener rebajas tributarias.
No
se puede acusar solamente a un grupo, la corrupción, el robo y los
ilicitos fiscales están en todos los estamentos, lo que si se puede
decir alto y fuerte, es que muchos chilenos cometen ilicitos para
comer educar y sanar a sus familias y no para enriquecerse
desmedidamente. Por cierto que esto no es una disculpa ”Lo bueno
venga de donde venga es bueno y lo malo venga de donde venga es
malo”.
Jalaman
Norrköping,
últimos dias del invierno del 2015
